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noche de paz
hola somos correcamix, una pareja que recorremos españa en bici. lo primero que nos llamo la atencion fue la arquitectura del edificio y necesitabamos hacer una parada para reponer fuerzas y nos apuntamos al menu del dia, cantidad y calidad, y encima barato. salimos de restaurante con la barriga apunto de explotar, por tanto decidimos q era impensable volver a pedalear, la siesta nos llamaba a gritos y la bici, la verdad, para dormir no! jeje! la suerte estaba de nuestra parte y quedaba una habitacion libre para pasar la noche (se nos olvido decir que era puente) Nos encanto la habitacion, confortable, limpia y con un buen baño. Bajamos un ratillo a tomar unas cañas en el porche bajo un cielo estrellado maravilloso. La paz y tranquilidad del hostal nos relajo de tal manera. escrito por correcamix 19/06/2007
No te dejan dormir
¿Como va eso, compañeros de fatigas?
Cuando entro, por la tarde, en la habitación, no adviertío el peligro. La habitación es límpia, casi espaciosa, cama cómoda y, cosa notable en un hostal en zona serrana, no hay humedad
Así, pues, me las prometo muy felices. Grave error: Como en las pelis de terror lo malo sucede por la noche
Las Cuevanes no es solo un hostál, sino también bar y restaurante y, como bar, debe de ser el único con marcha del pueblo y sus contornos.
Tu entras en la habitación, enciendes la tele, te lavas los dientes y todo eso y no te das cuenta de donde te has metido hasta que no estas indefenso en tu cama.
El griterío es inenarrable, parece que has acampado en el cesped de un estadio de futbol. Las puertas, todas las puertas del establecimiento, que antes parecían inofensivas, son de tabla de pino tan sencilla que producen un ruido espantoso y, como no cierran muy bien, hay que darle fuerte. Cuando se construyó este hostal no se manejó el concepto aislamiento del ruido, se oyen hasta las respiraciones.
La puerta, la única puerta que separa el corredor de las habitaciones de la zona de "la gran fiesta fin de siglo", no tiene muelle cierrapuertas y, dada la cortesía del personal medio, se queda casi siempre abierta y allá voy yo, en pijama y zapatillas, a cerrarla. Inutil esfuerzo, la vuelven a dejar abierta.
La puerta de salida del bar a la calle si, esa si que tiene un cierrapuertas robusto, muy robusto, que da el parte detallado de todos los parroquianos que entran o salen del establecimiento hasta casi las tres de la madrugada.
No me cabe ni el recurso de contratacar con los mismos argumentos porque en mi habitación hay una cama supletoria en la que duerme, él sí, mi hijo pequeño.
Por lo menos, a la hora del desayuno, el café es bastante bueno y los ojos de la encargada del turno de mañana preciosos.
Hasta pronto.
escrito por tirapalla 02/05/2006