|
||||||
No se puede explicar. Se tiene que ir.
Las habitaciones son sencillas, confortables y muy limpias, pero año tras año van haciendo mejoras.
Lo más sorprendente (para quien lo conoce por primera vez) es el restaurante, cocina tradicional con toques innovadores y unos postres excepcionales.
Toda aquellos amigos que han pasado por este establecimiento, acaban diciendo lo mismo "No se puede explicar. Se tiene que ir"
escrito por josep21 21/01/2005