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Valoración de 9/10 - 4 opiniones

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MAITE (8/10)    Agradable. Se han cumplido nuestras espectativas.

Su historia y la comida tampoco esta nada mal...

rosaalmeidasanchez@gmail.com (10/10)    Fantástica

Sigüenza es un pueblo precioso, con una luz especial, muy bien conservado, gente adorable, buena comida y unos alrededores muy interesantes. Si eres aficionado a la fotografía, es un paraíso de detalles

Felisa (9/10)    Sigüenza

Sigüenza está declarada como Conjunto Histórico Artístico por su riqueza patrimonial: el Castillo, la Catedral de Santa María y la fuente de la Plaza del Obispo, la Plaza Mayor, infinidad de iglesias y ermitas, la Casa del Doncel... La verdad que es una localidad magnífica, además mantiene el alma de pueblo por lo que es muy tranquilo y te hace sentir seguro. Las yemas de Doncel, las migas, ¡¡el cabrito!! Si no eres muy cultural como mi marido, la gastronomía hará que te enamores de Sigüenza.

Carla (8/10)    Medieval

Que es todo muy bonito, muy rural y natural y la tranquilidad.

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Tipos de alojamiento en Sigüenza

Localidad: Sigüenza

    Descripción

    Sigüenza es el exponente más clásico de ciudad castellana medieval, de estirpe guerrera pero con apacible silencio de claustro. Entre sus muros se respira el sagrado perfume de sus doncellas y el glorioso pasado de sus aguerridos héroes, y al andar por sus calles el efecto no sólo no se desvanece, sino que, por el contrario, su arquitectura grandiosa y severa, en perfecta armonía con la imponente mole de la Alcazaba y con su insigne Catedral, refuerza esta imagen indeleble que tiene Sigüenza.

    Historia

    De origen céltico, la importancia de esta villa serrana era de preveer ya en tiempos de los romanos, quienes hicieron de Segontia la ciudad más célebre de Guadalajara. Tras la invasión musulmana se duplicó su valor como plaza fronteriza con los reinos cristianos. De esta época data la construcción de la Alcazaba, que tras la conquista sería sede del Episcopado seguntino, y que tras una larga historia acabaría convertida en el actual Parador de Turismo. Alfonso I el Batallador, rey de Aragón, la conquistó en el año 1123. Cedida por el monarca aragonés a la corona de Castilla, Sigüenza se convierte inmediatamente en un señorío episcopal, en el que los obispos seguntinos serán los dueños absolutos, en términos materiales y espirituales, de la ciudad, sus habitantes y todas sus tierras, hasta que en 1796 el obispo Juan Díaz de la Guerra renunció a tan magno privilegio. Durante seis siglos el obispado de Sigüenza, con el inconmensurable apoyo de la familia Mendoza, marcó los destinos de la ciudad, a la que engrandeció en lo económico, lo artístico y lo cultural, aunque siempre con el sello religioso; que la distingue hasta nuestros días. Este renacer, auspiciado durante los siglos XIV al XVII por la influyente familia Mendoza y sobre todo por el cardenal Pedro González de Mendoza, convirtió a la villa en un centro de encuentro de grandes artistas, doctos profesores y de grandes eruditos hasta su declinar en el siglo XVIII, años en los que los desastres originados por las guerras de Sucesión y de la Independencia tuvieron especial incidencia en estas tierras. A pesar de ello, la nobleza y la gallardía de los linajes de Sigüenza se encuentran vivos entre sus piedras. En la cumbre está el histórico Palacio Fortaleza que durante siete centurias diera cobijo a un sinfín de obispos-señores y que fuera testigo de sangrientas escenas entre cristianos y musulmanes y de los temores y lágrimas de una desgraciada princesa, doña Blanca de Castilla. En el centro, la Catedral se impone majestuosa, dominando sobre el resto de los edificios e iglesias de la ciudad. Abajo, se extiende la ciudad moderna con algunos soberbios edificios; la calle del Cardenal Mendoza, centro de la vida comercial; la calle de Villaviciosa, engrandecida por el Seminario Menor, pues el Mayor, fundado en 1 65 1 por Bartolomé Santos de Risoba, permanece en la calle de su nombre. En esta misma calle se encuentra el actual Palacio Episcopal, que fuera sede hasta el siglo XIX de la antigua Universidad de Sigüenza, fundada en el año 1477. La ancha y espaciosa Plaza Mayor, el Alcázar, la iglesia cisterciense de Santiago -antiguo Convento de las Clarisas-, la románico de San Vicente, el palacio de Bedmar, el antiguo Hospicio, las puertas, sus murallas almenadas y las calles estrechas y retorcidas de signo morisco de la parte alta, son el espíritu vivo de la Sigüenza medieval. Al pie, el verde de sus huertas y jardines y la frondosidad de sus alamedas, con el señorial parque creado por el obispo Pedro Vejarano, procuran el frescor necesario a la villa. La alameda esconde tras sus árboles la ermita de las Ursulinas, la del Humilladero y el maravilloso monasterio de Nuestra Señora de los Huertos, una obra del siglo XVI con una bella portada de estilo plateresco. Rudo es el calificativo más indicado para definir el aspecto exterior de la catedral de Sigüenza, toda ella de piedra de sillería, recuerdo de tiempos épicos, en los que la fuerza de las espadas se imponía a la de a razón; de ahí que sus muros, levantados bajo los dictados del románico cisterciense al gusto de Bernardo Agén, monje y guerrero, además de primer obispo de Sigüenza, se muestren almenados. Agotados los tiempos de la guerra, el obispo Cerebruno trazaría definitivamente el templo bajo cánones protogóticos. Tres puertas románicas dan acceso a la catedral, y sobre ellas se despliega un rosetón románico de doce radios. Es impresionante la altura de la nave central, que alcanza los veintiocho metros y el estilo plateresco de las capillas del que fue paradigma Martín Vandoma, hijo ilustre de la villa. Al cardenal Mendoza se debe la portentosa sillería del Coro, detrás del cual se encuentra el altar de Nuestra Señora la Mayor, con una imagen románica de la Virgen, del siglo XII. Entre las capillas destacan la de la Anunciación, en la que se combinan con inusual destreza los estilos plateresco, mudéjar y gótico-flamígero; la de San Pedro, y la dedicada a Santa Liberada, patrona de Sigüenza. El claustro, situado al norte de la catedral, es original del siglo XVI. Una de las sorpresas que ofrece la catedral es su Sacristía Mayor, conocida como “de las cabezas “, una sala con bóveda de cañón en la que están labradas un total de 304 cabezas diferentes de gran tamaño y alrededor de tres mil más pequeñas, en un alarde de imaginería del siglo XVI Pero si algo ha dado fama a esta catedral, es el sepulcro de don Martín Vázquez de Arce, el celebérrimo “Doncel de Sigüenza”, cuya escultura mortuoria ha sido calificada por muchos como “la estatua más bella del mundo”. Durante siglos, el que fuera Caballero de la Orden de Santiago ha conmovido a escritores, filósofos y artistas a través de esta figura llena de vida y melancolía, esculpida en rico alabastro. La catedral cierra uno de los laterales de la hermosa plaza renacentista que es la Plaza Mayor de Sigüenza, cuya construcción fue impulsada por el célebre Cardenal Mendoza. En una de sus esquinas se encuentra el edificio de la Tesorería del Cardenal y frente al templo el del Ayuntamiento, en el que destacan la sobria fachada y el bello patio interior. También es digno de mención el Palacio de los Infantes, un interesante edificio barroco enmarcado en el callejón del mismo nombre que está rodeado de otros edificios de la misma época de gran belleza, como la ermita de San Roque, hoy afortunadamente recuperada para su uso como Escuela-Taller y el convento e iglesia de las Madres Ursulinas. Subiendo la empinada Calle Mayor, flanqueada por locales y comercios de recuerdos para turistas se llega al Castillo de Sigüenza, la fortaleza erigida en el siglo V por los visigodos sobre los restos de un castro romano. Los árabes la convirtieron en alcazaba, para acabar convertida en 1 124 en residencia habitual de los obispos seguntinos. En el siglo XIX, las guerras dañaron seriamente todo el conjunto de la fortaleza y el castillo fue abandonado. El edificio vivió su máximo esplendor durante los siglos XIV y XVI, épocas en las que se construyeron sus dos torres gemelas. Hoy el castillo-alcázar es un confortable Parador de Turismo.

    Visitas

    Ya en el apartada de historia se hace un exaustivo de lo que se puede ver en Sigüenza al mismo tiempo que nos cuenta su origen y desarrollo. Aquí le mencionamos en resumén los lugares que visitar. La Alcazaba, acual Parador de turismo. La Plaza Mayor renacentista.Las torres de la Catedral. La empinada Calle Mayor. La Catedral Basílica de Santa María. Iglesia parroquial de San Vicente, románica. Iglesia de Santiago Apóstol, románica. Monasterio e Iglesia de las Ursulinas, barroco. Monasterio de Nuestra Señora de los Huertos, gótico-renacentista Ermita de San Roque. Ermita de San Roque. Museo Diocesano de Arte Antiguo. Callejón de los Infantes presidido por el Palacio de los Infantes. Las Travesañas, formado por las callejuelas del trazado medieval y que incluyen la Plazuela de la Cárcel y la antigua Plaza Mayor medieval, (antiguo Ayuntamiento, la cárcel y la Posada del Sol, actualmente Taberna de la Plazuela). Barrio barroco de San Roque, (La Alameda). Palacio Episcopal, que fue la antigua Universidad de San Antonio de Porta Coeli. Seminario Mayor de la Purísima y San Bartolome (que fue Monasterio Jerónimo de La Solana) Real Casa de Enseñanza y Misericordia, “El Hospicio Plazuela de las Cruces. Conjunto amurallado que se puede admirar desde varios puntos del casco histórico Conjunto fortificado de la Villa de Palazuelos.

    Alrededores

    Atienza, El castillo de Atienza que fue restaurado y que conserva restos de la antigua muralla, junto con la torre del homenaje, fosos y aljibes. La plaza del Trigo, considerada una de las más hermosas. Edificios religiosos como la iglesia de Santa María del Rey, ahora cementerio. La iglesia de San Salvador, siglo XVI. La iglesia de San Gil, siglo XVI. La iglesia de San Bartolomé, siglo XVI. El Hospital de Santa Ana del s. XVIII. La posada del Cordón. Y palacios nobles o casonas con soportales com el Ayuntamiento. Cogolludo, uno de los atractivos turísticos más interesantes es el palacio Ducal, que fur declarado Monumento en 1931. Cuenta con fachada almohadillad, una cornisa con dentellones, bella portada y en el interior encontramos un patio plateresco y una chimenea gótico mudéjar. Brihuega, es una villa histórica y monumental situada en el valle de Tajuña. Lugar donde se celebran los encierros más antiguos de España. Su casco antiguo tiene construcciones de gran interés histórico-artístico, como el rollo jurisdiccional y parte del recinto amurallado, cuyos lienzos mejor conservados se sitúan entre la puerta de la Cadena y el arco del Corazón. Peralejos de las Truchas, cerca ya de la provincia de Cuenca es el lugar perfecto para aquellos que les gusta la espeleología por sus abundantes cuevas y simas. También es perfecto para los amantes de la naturaleza y de las actividades al aire libre, montar a caballo, pasear por los campos y la localidad.Visitar la Iglesia dedicada a San Mateo del siglo XVII y la ermita de Nuestra Señora de Ribagorda de origen medieval.

    Compras

    Sigüenza es el lugar perfecto para comprar artesanía que el visitante encontrará por todas partes. Qué podrá comprar: Alfombras, cerámica, forja. Además de otros productos como la Miel de Alcarria.

    Fiestas

    San Vicente Mártir, patrón de la ciudad. 22 de enero. Fiestas patronales de verano, a mediados de agosto. San Roque y la Virgen de la Mayor. Jornadas Medievales. Segundo fin de semana de julio. La Semana Santa, con sus procesiones, entre las que hay que destacar la del Santo Entierro o del Silencio.

    Gastronomía

    Sopa castellana, gachas, migas alcarreñas con chorizo, torreznos y huevo frito, judías con chorizo, oreja y morro. El plato estrella es asado de codero o cabrito. Productos de la huerta como los tomates de Sigüenza. Níscalos, setas de cardo. Carne de caza, perdiz, codorniz o conejo. Dentro del pescado la trucha. Para postre, yemas seguntinas, miel de la alcarria con nueces o tortas.

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