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Una EXTRAORDINARIA comida
En este hotel se respira historia. Sencillo, una atención muy familiar y personalizada.
Se siente uno como en casa y lo mejor, por diferencia, sus guisos y la fabada, el pote y el cordero, no tiene compración. Muy bueno además del arroz con leche.
Gastamos la mitad que en otros hoteles similares, volveré nuevamente.
escrito por marcos901 14/09/2007