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Localidad: Almansa

    Descripción

    En los tratados de historia la ciudad de Almansa es cita obligada, pues en ella tuvo lugar la famosa batalla que lleva su nombre. Es solamente un capítulo de su largo pasado, que se conserva y respeta en la actual pujanza del presente. La idoneidad de la posición geográfica de la comarca muestra un vigoroso porvenir y asegura la conservación del acervo cultural. Una de las causas por las que Almansa ha podido sumarse al progreso de nuestro tiempo ha sido sin duda su situación en el mapa. Se encuentra prácticamente en el centro del triángulo formado por las ciudades de Valencia, Alicante y en Albacete. Tal circunstancia la ha convertido siempre un paso intermedio en la distancia que separa La Mancha de la zona costera de Levante, un importante cruce de comunicaciones siempre propicio para el intercambio y los movimientos económicos. Podría decirse que Almansa cumple con todos los requisitos propios de las ciudades con poso histórico, los repartidos por toda la geografía nacional y más aún con los característicos de esta región. Presencia árabe, territorio fronterizo reconquistado y guerra de sucesión.

    Historia

    Sus orígenes se remontan muy atrás en el tiempo, pues ya algunos historiadores ven en ella la Ad Aras romana, desaparecida en su totalidad tras la llegada del imperio musulmán a la península. A partir de entonces es conocida como Almanzah, origen de la denominación actual, y se edifican en ella las primeras fortificaciones militares, actualmente inexistentes. El siglo XIII aparece cargado de sucesos bélicos. Alrededor del año 1241, coincidiendo con la toma de Chinchilla, la plaza se convierte en cristiana tras ser entregada al entonces príncipe Alfonso. Tras un nuevo y breve periodo de dominio árabe, Almansa es definitivamente reconquistada en el año 1 265 por Jaime l. Posteriormente pertenecería al infante don Juan Manuel, quien mandó construir el castillo sobre las antiguas fortificaciones musulmanas. Como otras muchas localidades de Albacete y Cuenca acaba formando parte del gran señorío aglutinado por el marqués de Vilena, Juan Pacheco, y sigue un destino similar a la mayoría de las anteriores. Se refuerza intensamente el castillo, y tras unos breves años de resistencia del marquesado frente a los Reyes Católicos, para no ceder privilegios ante a monarquía la plaza se incorpora a la corona en el año 1476. Los acontecimientos históricos de la villa, crecida a la sombra de la fortaleza, reposarían hasta a guerra de Sucesión, en 1707, año en el que se libra la batalla de Almansa, tan importante para la resolución del conflicto. Desde el comienzo de las hostilidades sucesorias la localidad se había mostrado como feudo borbónico. En aquellos momentos las tropas partidarias del archiduque Carlos de Austria asediaban el castillo donde se encontraban refugiadas las tropas de Felipe V de Borbón, bajo el mando del duque de Berwick. La oportuna llegada de refuerzos capitaneados por el duque de Orleans provocó una ardorosa batalla, cuyo desenlace fue la victoria de las tropas favorables a Felipe V. La derrota de los seguidores del archiduque significó el desmoronamiento de sus líneas defensivas y la posterior conquista de los territorios valencianos y aragoneses. Almansa fue la llave que abrió la última puerta para la instauración de la dinastía borbónica en España. El rey Carlos III le concedería en el año 1778 el título de ciudad.

    Visitas

    Almansa se asienta sobre un altiplano y junto a ella se eleva un impresionante roquedal al que se encarama el castillo, perfectamente conservado. Todo el recinto defensivo está construido adaptándose a las abruptas formas de la roca, asemejando una prolongación de la misma hacia las alturas. Todo el perímetro muestra al hipotético atacante sus amenas y en las esquinas los torreones cumplen todavía su función intimidatoria. En la cara donde más se pronuncia el acantilado se levanta majestuosa la torre del homenaje. En ella puede verse el escudo del marqués de Villena, responsable de la impresionante morfología con la que la fortaleza ha llegado hasta nuestros días. En la ciudad se conservan algunas casas nobles que acompañan el porte señorial del castillo. La de mayor riqueza arquitectónica, tanto en el exterior, como en el interior, es el palacio de los condes de Cirat, también conocido como la Casa Grande, que data del siglo XVI. El conjunto es de estilo barroco, pero su mayor atracción es la portada manierista de dos plantas que se aprecia desde la plaza de Santa María. En el interior existe un patio, cuya planta cuadrada está delimitada por una bella galería en la que los arcos se apoyan sobre columnas jónicas. La casa de los Enríquez de Navarra pertenece siglo XVII y fue testigo de un importante hecho histórico, pues allí firmaron a capitulación las tropas del archiduque Carlos. Construidas en el mismo siglo están la casa de los marqueses de Montortal y el Ayuntamiento neoclásico. La arquitectura religiosa no podía brillar a menor altura en tan ilustre ciudad. la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción presenta sucesivos retoques y añadidos desde el inicio de su construcción en el siglo XVI hasta su terminación final en el XIX. La portada por a que se accede al templo se enmarca bajo un gran arco de medio punto, propio del Renacimiento, y está rematada por un gran relieve de la Asunción. Una vez en el interior se aprecia su estructura levantada sobre una sola nave, de estilo renacentista y con remodelaciones neoclásicas. El lugar que despierta mayor devoción entre los parroquianos es la capilla del sagrario. El conjunto está coronado por una torre del siglo XVIII de estilo barroco. El convento de las Agustinas fue construido en el siglo XVIII para convertirse en otra de las joyas arquitectónicas de Almansa, o al menos su fachada flanqueada por dos columnas salomónicas y rematada por un relieve de la Eucaristía que remarca el carácter barroco del edificio. Del mismo estilo y época es e convento de San Francisco, de dimensiones más reducidas, aunque de igual valor histórico y artístico. Todo el conjunto monumental de la ciudad se mantiene en buen estado de conservación merced a la conciencia de sus vecinos y a impulso económico y social que Almansa ha vivido en los últimos tiempos.

    Alrededores

    Ciudad ibérica de Meca, Chinchilla de Monte Aragón, Tarazona de la Mancha, Ossa de Montiel.

    Compras

    Artesanías en hierro, en cuero, madera. Productos típicos: Vinos con Denominación de Origen Almansa.

    Fiestas

    Febrero, Carnavales. Del 1 al 6 de mayo, fiestas patronales de la Virgen de Belén, con romería al santuario y una curiosa rifa de corderos. Del 28 de agosto al 4 de septiembre, feria de verano.

    Gastronomía

    La gastronomía local está repleta de tradición, se destacan los platos elaborados con carne de caza, los gazpachos, el ajo mataero, atascaburras, la gachamiga, moje de pimientos o el pisto manchego De dulces: bombones artesanales, tortas de calabaza, rollos de mosto y los pasteles con yema de huevo.

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