Juan Carlos I, 7, 30310 Cartagena (Murcia)
El Hotel Manolo es un alojamiento con decoración moderna, se encuentra en la zona de empresas de Cartagena, a tan sólo 10 minutos del casco antiguo.
El alojamiento brinda a sus clientes un... Más info
Cartagena es sinónimo de confluencia de culturas, Pocos lugares en el mundo tienen el privilegio de atesorar en su pasado un trasiego tan intenso de civilizaciones y formas de
entender el universo. Es una ciudad enormemente
anciana, pero no marchista. Con el mismo
brío de antaño sigue ante el mar
Mediterráneo, el mar que tantas veces le ha
regalado el soplo de la vida y que sigue marcando
el devenir diario de sus gentes. Desde el
más insignificante poro de la ciudad emana el
sudor plácido y nostálgico de otras vidas, de
otras mentes que forjaron, también a sangre y
fuego el sólido presente de este puerto añejo.
Historia
El nacimiento de Cartagena como ciudad se
remonta al año 223 antes de Cristo de la mano
del conocido jefe cartaginés Asdrúbal, quien la
bautiza con el nombre de Qart Hadas. En este
momento ya se conocía desde siglos atrás la
existencia del puerto por los navegantes griegos
y fenicios. Pero el tiempo en el que el cartaginés
se aposenta en la península ibérica coincide
con uno de los periodos de mayor expansión
del imperio romano. y tan sólo catorce años
después, en el 209 antes de Cristo, Publio Cornelio
Escipión toma la ciudad en nombre de
Roma. Fue refundada con el nombre de Carthago
Nova. Se inicia entonces una etapa de alto
desarrollo, especialmente durante los mandatos
de Augusto y Julio Cesar, en él que el puerto
gobierna la vida activa de la ciudad, bien
como punto importante de intercambios comerciales,
bien como salida de los minerales extraídos
en las explotaciones mineras del interior. A
pesar de ello, Carthago Nova inicia con nuestra
era una fase de declive que se alargaría
hasta el siglo VI, con el inicio del periodo bizantino,
del que se conservan valiosas muestras enb la actualidad. Hasta ese momento la ciudad
había pasado por manos de alanos y vándalos.
la llegada del imperio musulmán significaría una
nueva denominación para Carthago Nova,
rebautizada como Qartayanna al Hafa, y un
largo periodo de paz que se dilataría con la
toma de la región por el rey Alfonso X. Pero tendría
que esperar Cartagena hasta el siglo XVI para experimentar un nuevo relanzamiento como ciudad, a lo que contribuyeron factores
tan importantes como la piratería, el comercio
con las tierras americanas y la voluntad del rey
Felipe II. Durante el siglo XVI Cartagena era uno
de los escasos puertos españoles que tenían la
potestad de comerciar con las tierras de Indias,
al tiempo que las costas levantinas eran azotadas
comunmente por piratas procedentes del
norte de África y por las tropas inglesas, por
aquellos tiempos centradas en el acoso al
comercio exterior de España.
El rey Felipe II sería el encargado de dictar la orden de fortificación de Cartagena, al igual que otros enclaves de la costa. Ya durante la dinastía de los Borbones la ciudad pasó a ostentar el título de capital del departamento marítimo del Mediterráneo y se mejoraron las comunicaciones con el centro del país
Mediante el trazado de nuevas vías férreas. La estructura adquirida hasta entonces por la población se ha conservado en gran parte y ha llegado hasta nuestros días manteniendo el sabor de puerto y su vocación marinera. Como conjunto urbanístico ha sufrido casi tanto como se ha beneficiado de un generoso enemigo relativamente reciente, el turismo, la última actividad productiva que suma al conjunto de su economía.
Visitas
El pasado más remoto de Cartagena está presente
en los restos supervivientes de la antigua
cultura romana. De aquella época fue descubierta,
en el año 1957, una columnata realizada en piedra caliza negra, supuestamente perteneciente
a un gran edificio público. También se conservan los restos de una calzada cuya antiguedad
data de los siglos I antes de Cristo y primero de nuestra era, que respondía a la denominación
de Cardum Maximum. Otros restos
especialmente interesantes son los de la calzada que unía el foro de la antigua Carthago con el
puerto de la ciudad. A todo ello se le podría añadir el capítulo de las meras hipótesis, como
las referidas al cerro del Molinete, en el cual se
supone que tuvo su residencia y su cuartel general el caudillo cartaginés Asdrúbal.
A pesar de la conservación de importantes restos
arqueológicos. la fisonomía actual de Cartagena
procede de momentos más recientes, y en ella han colaborado de forma esencial las obras de carácter militar y el modernismo.
Entre las fortificaciones se encuentra el castillo
de San Julián, del siglo XIX, el fuerte de Navidad, del XVIII, y los castillos de Galeras y Atalayas, del mismo siglo, que jutno con la muralla del mar, construida en el año 1775 por orden de Carlos III, cumplían la misión de proteger el Arsenal de esta localisad. La edificación militar mas antigua es el castillo de la Concepción, cuyas obras se iniciaron a finales del siglo XIV, durante el reinado de Enrique III no se conserva en su totalidad, pero entre sus restos se encuentra una de sus puertas, la de la Villa, realizada por Juan Bautista Antonelli por encargo de Felipe II, así como la torre del homenaje. En
el mismo recinto se yergue la Linterna, un vestigio
de un antiguo faro musulmán destinado a
orientar hasta la costa a los barcos que navegaban
por aquellas aguas.
La impronta del modernismo en Cartagena fue
10 suficientemente importante como para sellar
su estructura urbanística Sin ir más lejos, la calle
Mayor, principal arteria de la ciudad, es fiel
refleio de este estilo arquitectónico en toda su
extensión. Del mismo estilo es el Ayuntamiento,
un bello palacio de forma triangular que se edificó
a principios del presente siglo. entre 1900
y 1907. A estas piezas modernistas se unen la
casa Llagostera, construida por Victor Beltrí en
19 16, en la que destaca su fachada de azulejos pintados por Gaspar Polo; la casa que
albergó antaño al Gran Hotel, hoy sede bancaria,
con balconadas muy amplias y una ornamentación
exuberante en el exterior. y el palacio
Aguirre, también obra de Beltri, que en su
interior guarda una capilla de estilo neogótico.
Estas son las obras de arquitectura modernista
de mayor envergadura, pero la realidad
demuestra que toda la localidad se encuentra rociada de detalles y rincones propios de este
estilo.
A todo ello
se suman otras edificaciones de diferentes estilos
como el palacio del marqués de Casatilly. de
fachada neoveneciana, aunque modernista en
su decoración interior, la casa Cervantes o el
palacio Pedreño.
La
catedral de Santa María es la más antigua. siendo
un eiemplo claro de la cultura de los diferentes
pobladores de la ciudad. En ella se pueden
encontrar elementos tales como una cripta bizantina
con mosaico de la época de Augusto, dos
columnas romanas, decoraciones barrocas y
hasta algunos elementos modernistas. Actualmente
se encuentra en uso la capilla del Cristo del
Socorro. La iglesia de Santa María de Gracia, de estilo neoclásico guarda en su interior varias
tallas de Salzillo, todas elllas de santos cartageneros Estas obras están acompañadas por otras
tales como la iglesia neoclásica de la Caridad.
en donde se guarda la imagen de la virgen que da nombre al templo y la iglesia de Santo
Domingo con su capilla de Jesús Nazareno.
Alrededores
Con orientación hacia el Oeste de Cartagena, encontramos el parque de Calbanque, Montes de las cenizas y Peña del Águila, donde se puede disfrutar de la flora y la fauna que contiene dicho parque.
Compras
Para comprar recuerdos u otras necesidades, encontrarán en sus calles principale como la calle Mayor, multitud de tiendas para las diferentes ocasiones.
Fiestas
Semana Santa, viernes de Dolores, fiesta patronal. Segunda quincena de septiembre, fiestas de cartagineses y romanos, que rememoran la historia de la ciudad en escenarios arqueológicos reales.
Gastronomía
La gastronomía de Cartagena se trata de una cocina simple, basada sobre todo en productos de la pesca por su localización junto al mar mediterráneo.