Arrecife comenzó siendo un simple puerto de entrada de material y personas a la isla. En el año 1495 abundaban los negreros y piratas en el puerto de Arrecife. En el año 1503 existieron corrientes migratorias por la llegada de América y se comenzaron a construir las primeras edificaciones destinadas al comestible y efectos navales. También se alzaron casas pequeñas para los obreros, con techos a dos aguas, pero sin tejados, solamente recubiertos por la tradicional mezcla de lodo y paja. Esta acumulación de casas dieron origen al barrio de la Puntilla, entorno al cual se levantó una ermita.
Es un barrio singular con genuino sabor marinero. Dejarse perder por sus calles y caminar por este barrio tan peculiar es pasearse por el Arrecife de siempre, arraigado al pasado y a la tradición, a la historia y a la cultura. Las calles de la Puntilla son estrechas, pero no por ello poco bellas, y siempre paralelas o transversales a la rivera del Charco de San Ginés y a la Calle Real. Sus vías principales son la calle Puntilla, la actual León y Castillo, calle Fajardo y la calle de la Marina y tambien cuenta con dos plazas, la de la Iglesia, cuadrada y situada al este, y la de la Constitución. Buenos y económicos hoteles y hostales se concentran por los alrededores, y todo a precios bajos y modestos.
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